Publicación oficial del leitmotiv de este año, dedicada al cine y la contracultura con motivo de la celebración de las 40 ediciones del Festival
Se presentará el viernes 30 de octubre, a las 18.00h, en la Sala de exposiciones de Ca n'Ametller de Molins de Rei.
Coordinado por Javier Rueda, con la ayuda de Glòria Massana y Omar Parra, y maquetado por Joan Jarque, revisita algunas de las obras y autorías españolas más rompedoras de los setenta, así como el contexto social que propició el nacimiento del Festival en 1973. Martínez Agenjo, Gerardo Fossas Noguera, Sandra S. Lopera, Mano Guayre, Domènech, Alberto Galera, Silvia García Palacios, Luis I. Herrero, José José Navarro, José Luzán, David Pizarro, Jimmy (Bego del Teso), Josemi Beltrán, MonteCarlo, Alfred Bofill, Jaume Montmany y Josep Bergadà.
Porque son 40 ediciones, sí, pero también 48 años. Por eso el fanzine mira hacia atrás, a aquellos tiempos que dieron pie al maratón de cine de terror más antiguo del estado, embrión del festival que hoy disfrutamos. Eran años de contracultura, término que define tanto un movimiento sociológico con acciones y valores que contrastan con los de la norma establecida, así como un período histórico español comprendido entre 1968 y 1978, con ramificaciones hasta los primeros ochenta. Una época y unos movimientos, también una actitud podría decirse, que encontraron -y encontrarán siempre- en el cine de terror un género al que poder ir un paso más allá, rompiendo las barreras de lo que se puede mostrar y explicar.
Sin ánimo de recoger toda la rica idiosincrasia de aquellos momentos, inalcanzable en una única publicación, el fanzine propone un viaje en el tiempo a través de propuestas muy diferentes entre ellas, siempre manteniendo un espíritu reivindicativo y arrebatadamente cinéfilo. Es a la vez un homenaje a ese espíritu de exploración y búsqueda de aires nuevos. De romper con todo lo impuesto. De generar espacios de encuentro desde una óptica asociativa y comunitaria A esta sociedad que empujaba hacia la modernidad A aquel renovado cine que plasmaba injusticias y deficiencias, también miedos y ansiedades, de un mundo que gritaba y sigue gritando. A toda esa gente que fue parte. Porque recordar la historia puede ser un acto de aprendizaje e inspiración, pero también de reivindicación y resistencia.

